El Ayuntamiento de Madrid ha presentado esta semana un ambicioso proyecto para incrementar la superficie de zonas verdes en distintos puntos de la capital. La iniciativa, prevista para comenzar en 2026, busca no solo mejorar la calidad ambiental de la ciudad, sino también equilibrar la distribución de espacios naturales entre distritos. Se trata de una actuación a medio plazo que pretende responder a las demandas vecinales y a los compromisos municipales en materia de sostenibilidad urbana.
El plan municipal para ampliar los espacios verdes urbanos
El plan contempla la creación y rehabilitación de más de un centenar de hectáreas de zonas verdes, con actuaciones en parques, jardines de barrio y pequeñas áreas arboladas integradas en entornos urbanos. Entre los objetivos principales figura aumentar la sombra, mitigar el calor en verano y facilitar espacios de convivencia. La estrategia se integra dentro del programa “Madrid 360 Verde”, una hoja de ruta que incluye también medidas de biodiversidad y soluciones basadas en la naturaleza.
El área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad ha detallado que el proyecto cuenta con un presupuesto inicial de 85 millones de euros, que se destinarán tanto a nuevas plantaciones como a mejorar la red de riego inteligente. Además, se prevé la creación de corredores verdes que conecten grandes parques como El Retiro, la Casa de Campo y Madrid Río con barrios periféricos. De este modo, se busca favorecer la movilidad peatonal y ciclista, así como reducir la contaminación atmosférica.
Los técnicos municipales resaltan la importancia de planificar estas actuaciones con criterios de resiliencia climática. En los próximos meses se abrirá un proceso de consulta pública y se coordinarán los proyectos con las juntas de distrito. El calendario inicial prevé que los primeros trabajos de adecuación del terreno arranquen en el segundo trimestre de 2026, con un horizonte de ejecución de entre tres y cinco años según la complejidad de cada intervención.
Barrios del sur y este serán los primeros beneficiados
Villaverde, Usera, Puente de Vallecas, San Blas-Canillejas y Vicálvaro figuran entre los distritos que recibirán las primeras inversiones. El consistorio justifica esta decisión en base a los indicadores de superficie verde por habitante, que en estas zonas se sitúan por debajo de la media de la capital. Además, se trata de áreas especialmente afectadas por el calor urbano y la saturación del tráfico, circunstancias que el nuevo plan busca mitigar a través del incremento de masa vegetal y espacios de esparcimiento.
Las nuevas zonas verdes incluirán la recuperación de solares infrautilizados, la creación de pequeños parques lineales junto a ejes de transporte y la plantación de más de 40.000 árboles autóctonos. En Villaverde, por ejemplo, se proyecta un corredor arbolado que conecte el parque Lineal del Manzanares con la zona industrial del distrito, mientras que en Puente de Vallecas se habilitarán nuevas praderas y áreas de descanso cerca de la M-30. Estas intervenciones pretenden mejorar tanto el paisaje urbano como la calidad del aire.
Vecinos y asociaciones de los distritos implicados han recibido el anuncio con prudente optimismo. Desde varias plataformas ciudadanas se insiste en la necesidad de garantizar el mantenimiento a largo plazo y de evitar que los espacios verdes se limiten a operaciones puntuales. El Ayuntamiento, por su parte, ha señalado que el futuro contrato de conservación incluirá condiciones específicas para asegurar la supervivencia de las plantaciones durante la próxima década.
Con este proyecto, Madrid busca consolidar una red de espacios verdes más equitativa y sostenible, adaptada a las necesidades de una ciudad que afronta desafíos ambientales crecientes. Si los plazos se cumplen, 2026 marcará el inicio de una transformación que podría redefinir la relación entre los barrios y su entorno natural. El éxito del plan dependerá, no obstante, de la coordinación institucional y de la implicación vecinal en el cuidado diario de los nuevos espacios.

