Reformar una vivienda en Madrid: qué conviene revisar también en la instalación eléctrica

Reformar una vivienda suele empezar por lo que se ve: cocina, baños, suelos, ventanas o distribución de las habitaciones. Sin embargo, detrás de las paredes existe una infraestructura que condiciona buena parte del funcionamiento diario de la casa y que también merece atención: la instalación eléctrica.

Este aspecto cobra especial importancia en viviendas con varias décadas de antigüedad o cuando la reforma incorpora nuevos sistemas de climatización, placas de inducción, termos eléctricos, electrodomésticos más potentes o soluciones de domótica.

Aprovechar una obra para comprobar el estado del cuadro, los circuitos y las protecciones puede evitar tener que intervenir de nuevo cuando la vivienda ya esté terminada.

Una vivienda actual consume electricidad de forma diferente

Las necesidades eléctricas de los hogares han cambiado considerablemente.

Hace unas décadas, el número de aparatos conectados de manera simultánea era mucho menor. Actualmente es habitual encontrar varios ordenadores, televisores, electrodomésticos, sistemas de climatización, cargadores, routers y dispositivos inteligentes funcionando al mismo tiempo.

A ello se suman tecnologías que están ganando presencia en las viviendas, como la aerotermia o los puntos de recarga para vehículos eléctricos.

Por tanto, una instalación que continúa funcionando no tiene por qué estar necesariamente adaptada a los hábitos actuales de consumo.

Cuando se realiza una reforma importante, conviene analizar no solo cuánta potencia necesita la casa, sino también cómo se distribuye entre los distintos circuitos.

El cuadro eléctrico es una de las primeras cosas que merece una revisión

El cuadro eléctrico concentra buena parte de los elementos encargados de proteger la instalación.

En él encontramos diferentes dispositivos con funciones específicas. Algunos actúan ante fugas de corriente, mientras que otros protegen determinados circuitos frente a sobrecargas o cortocircuitos.

Uno de los errores más habituales consiste en pensar que todos estos interruptores realizan prácticamente el mismo trabajo.

No es así.

Comprender qué función cumple cada uno ayuda a entender por qué la elección de las protecciones debe hacerse de acuerdo con el cableado, la intensidad prevista y las características del circuito.

Qué función cumple un interruptor magnetotérmico

Los interruptores magnetotérmicos son habituales en prácticamente cualquier cuadro eléctrico doméstico.

Su función está relacionada con la protección de los circuitos frente a sobreintensidades. Pueden actuar cuando existe una sobrecarga mantenida o cuando se produce una corriente muy elevada asociada a un cortocircuito.

Por eso encontramos normalmente varios en una vivienda.

Iluminación, enchufes y determinados equipos pueden disponer de circuitos independientes, cada uno protegido de acuerdo con sus características.

Esto permite que una incidencia concreta no tenga necesariamente que dejar toda la vivienda sin suministro.

La marca importa menos que elegir correctamente las características

En el mercado existen diferentes fabricantes especializados en distribución y protección eléctrica. Entre ellos se encuentra Schneider Electric, presente tanto en instalaciones residenciales como profesionales.

Sin embargo, incluso dentro de un mismo fabricante existen dispositivos con características distintas.

Al consultar un magnetotérmico Schneider, por ejemplo, pueden encontrarse diferentes intensidades nominales, números de polos y curvas de disparo. La elección debe responder a las características del circuito que se pretende proteger y no únicamente a que el dispositivo encaje físicamente en el cuadro.

Por este motivo, sustituir una protección por otra aparentemente similar sin conocer el motivo por el que se instaló originalmente no es una buena práctica.

¿Qué significa que un magnetotérmico salte repetidamente?

Una desconexión aislada puede producirse por distintas razones. Sin embargo, cuando un interruptor actúa con frecuencia conviene averiguar qué está ocurriendo.

Uno de los posibles motivos es conectar demasiados equipos simultáneamente a un mismo circuito.

También puede existir un aparato defectuoso, una modificación reciente en la instalación o alguna anomalía que requiera una revisión más detenida.

Lo que no debería hacerse es solucionar el problema instalando directamente una protección de mayor intensidad.

El interruptor está coordinado con las características del circuito y, especialmente, con la sección del cableado. Aumentar su intensidad sin realizar las comprobaciones necesarias podría dejar los conductores peor protegidos frente a determinadas situaciones de sobrecarga.

Aumentar la potencia contratada tampoco resuelve todos los problemas

Otra reacción habitual cuando se producen cortes es pensar que simplemente hay que contratar más potencia.

En determinados hogares puede ser necesario, sobre todo cuando se incorporan nuevos equipos de elevado consumo.

Sin embargo, potencia contratada e instalación interior son cuestiones diferentes.

Disponer de más potencia desde la red no modifica automáticamente la capacidad del cableado ni adapta los circuitos existentes.

Antes de realizar cambios conviene saber qué provoca exactamente las desconexiones y si el problema se encuentra en la potencia disponible, en la distribución de cargas o en algún punto concreto de la instalación.

La cocina concentra cada vez más consumo

Una reforma de cocina es uno de los momentos en los que más sentido tiene revisar la instalación eléctrica.

Horno, placa de inducción, lavavajillas, frigorífico, microondas y pequeños electrodomésticos pueden coincidir durante determinados momentos del día.

Si además se aprovecha la reforma para incorporar nuevos aparatos, conviene comprobar si los circuitos existentes responden adecuadamente a esas necesidades.

Planificarlo antes de cerrar paredes, colocar muebles y terminar revestimientos resulta mucho más sencillo que descubrir posteriormente que es necesario volver a realizar obra.

Climatización, aerotermia y nuevos usos de la electricidad

La electrificación de las viviendas está aumentando también debido a los cambios en los sistemas de climatización.

Aires acondicionados, bombas de calor y equipos de aerotermia pueden modificar notablemente las necesidades de una casa.

Las promociones residenciales recientes ya incorporan con frecuencia soluciones como la aerotermia para calefacción y refrigeración, algo que también aparece en la oferta inmobiliaria madrileña actual.

Cuando estas tecnologías se incorporan a una vivienda existente es importante contemplar previamente qué potencia necesitan y cómo se integrarán en la instalación.

También conviene pensar en las necesidades futuras

Una reforma integral puede durar muchos años.

Por eso no siempre tiene sentido diseñar la instalación únicamente para los aparatos que existen en ese momento.

Quizá dentro de unos años se instale un vehículo eléctrico, un sistema de climatización adicional o nuevos equipos conectados.

Prever cierto margen en el cuadro y organizar adecuadamente los circuitos puede facilitar futuras modificaciones.

Esto no significa sobredimensionar indiscriminadamente la instalación, sino planificarla con una visión algo más amplia que la necesidad inmediata.

¿Qué puede revisar el propietario?

Hay determinadas observaciones que cualquier usuario puede realizar sin manipular el interior del cuadro.

Conviene comprobar si los diferentes interruptores están correctamente identificados, si se producen desconexiones frecuentes o si existen señales evidentes de deterioro.

También resulta útil recordar en qué situaciones se produce cada incidencia.

Si un interruptor actúa siempre al utilizar el mismo electrodoméstico o cuando coinciden determinados equipos, esa información puede ser útil para localizar el origen del problema.

Las intervenciones sobre el cuadro, el cableado o las protecciones, en cambio, deben dejarse en manos de profesionales cualificados.

Una reforma es una oportunidad para revisar lo que no se ve

En el resultado final de una reforma, normalmente son los acabados los que reciben toda la atención.

Pero una vivienda confortable no depende únicamente de su aspecto.

La distribución eléctrica, el estado del cableado y unas protecciones correctamente seleccionadas influyen directamente en la seguridad y en la capacidad de la casa para adaptarse a los nuevos hábitos de consumo.

Revisar estos elementos mientras la vivienda está en obras permite solucionar posibles limitaciones de una forma mucho más sencilla.

En una casa cada vez más electrificada, preparar correctamente la instalación no consiste solo en disponer de más enchufes. Significa asegurarse de que los circuitos, el cuadro y sus protecciones están preparados para la forma en la que realmente utilizamos hoy la electricidad.

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